En el Discurso del Estado de la Unión de 2026, un momento raro captó la atención especial del público cuando la senadora demócrata Elizabeth Warren se levantó para aplaudir al presidente Donald Trump. Esto ocurrió justo después de que el presidente hiciera un enérgico llamado a prohibir que los miembros del Congreso participen en el comercio de acciones para garantizar la transparencia y la integridad.
Específicamente, el presidente Trump propuso que el Congreso apruebe rápidamente la Ley para Detener el Uso de Información Privilegiada (Stop Insider Trading Act). Este proyecto de ley busca impedir que los congresistas, así como sus cónyuges e hijos dependientes, compren acciones cotizadas en bolsa. Además, la nueva normativa exige que estas personas anuncien públicamente con al menos siete días de antelación cuando realicen una venta de acciones.
Dirigiéndose a ambas cámaras, el presidente Trump enfatizó la importancia de la equidad en la inversión:
"Mientras nos aseguramos de que todos los estadounidenses puedan beneficiarse de un mercado de valores en alza, asegurémonos también de que los miembros del Congreso no puedan obtener beneficios de manera corrupta utilizando información privilegiada."
Dirigido a la fortuna de Nancy Pelosi
Aunque la senadora Warren y otros demócratas mostraron su apoyo, el presidente Trump no olvidó lanzar comentarios sarcásticos dirigidos a la representante Nancy Pelosi. Mencionó la inmensa fortuna de Pelosi, actualmente estimada en más de 269 millones de dólares, y las críticas del Partido Republicano relacionadas con las transacciones de acciones de su esposo en el pasado.
Pelosi, quien conmocionó al público al romper una copia del discurso de Trump en 2020, permaneció sentada en silencio, tomando notas junto a sus colegas durante toda la ceremonia. Esto se considera un nuevo capítulo en la prolongada disputa entre dos de las figuras más poderosas de la política estadounidense actual.
Ambiente tenso y nuevo récord
La mayoría de los congresistas demócratas mantuvieron una actitud reservada, rara vez aplaudieron y muchos mostraron su desaprobación. Algunos, como Al Green, Ilhan Omar y Rashida Tlaib, interrumpieron constantemente al presidente con gritos de protesta. Incluso, Al Green fue invitado a abandonar la sala después de levantar un cartel con un mensaje de oposición al discurso.
El Discurso del Estado de la Unión de este año también hizo historia al establecer un récord como el más largo hasta la fecha, con una duración de 1 hora y 47 minutos. Aunque el panorama político sigue lleno de divisiones, la propuesta de endurecer las regulaciones sobre el comercio de valores para los políticos se ha convertido en un tema de animado debate en Washington.